Es enorme nuestra congoja por la
muerte del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, el Comandante
Hugo Chávez Frías.
Es una pérdida enorme, este
militar y político patriota demostró el peso histórico que puede tener un
individuo cuando es capaz de encender y encenderse con la llama de la dignidad, esa llama terminó por
devorarlo pero qué fuego sagrado nos deja.
Tan lejos nos quedaban a las
actuales generaciones los ejemplos de heroísmo que esos valores parecían
irreales, pura literatura, pero Chávez existió, a algunos de nosotros nos dio la
mano y hasta nos abrazo. Y a todos nos abrazó en la causa de la unión de los rebeldes,
de los que no nacieron para esclavos, de los que no se venden, de los que creen
que la vida no sirve sin una obra que no se delimita con un título de propiedad
sino en el espejo al que le rendimos cuentas de nuestra entrega, en la compañía
de los hermanos de lucha y en la emancipación de los marginados de la humanidad.
El cuerpo de Chávez ya merece
descansar, portar a esa alma indómita es un castigo para la carne y los huesos
y sus restos solo sirven de relleno a un mausoleo donde dejar una flor y una
lágrima. Pero su alma nos acompañará siempre como la de tantos otros hombres
ejemplares y tantos más que no dejaron registro de su paso pero si su sudor y
sangre por las causas justas. Cuantos genes de luchadores de esos aún habitan
entre nosotros y cuánto historia en común.
Hoy los miserables que gobiernan
casi todo el mundo brindan porque se terminó Chávez, pero que gran sorpresa les
espera, no saben cuánto nos motiva su sacrificio, porque Chávez viviría y
hubiera vivido mucho más haciendo una vida para él, pero no, Chávez vivió para
su pueblo y por eso, seguirá vivo en su
pueblo.
Sin dudas el comandante Chávez fue un ser humano y, como tal,
imperfecto. Un hombre rodeado de otros seres humanos imperfectos también, es
nuestra condición el defecto. Pero ninguna especie es tan variada como la
nuestra en bajezas y grandezas y es la proporción de una y otra cosa lo que se
enancha como un mar.
Y la política también es la
práctica donde más se ven las bajezas y grandezas, renunciar a ella ya es un defecto
grave para las buenas personas ya que se está entregando el poder a quienes lo
buscan con objetivos miserables, el enriquecimiento y la dominación de otros
seres más débiles.
Chávez, tuvo una alta porción de
grandeza y dio una fuerte pelea desde joven por el poder para hacerse libre en
sus compatriotas, así fue parte y creador del Ejército Bolivariano
Revolucionario 200 un grupo de militares nacionalistas populares, luego del Movimiento
Bolivariano Revolucionario 200 MBR-200 –grupo cívico-militar-, del Movimiento
Quinta República (MVR) con el que llegó a la presidencia y desde ahí reformó la
Constitución para reinventar a su país rescatando su génesis bolivariana. Y,
como consecuencia de ser bolivariano, hizo propio y más cercano el proyecto de
la Patria Grande no tanto por su tamaño como por sus virtudes.
Su obra es imperfecta y, sobre
todo, está inconclusa. Y en el resto del continente es más lo que falta que lo
realizado pero solo dejó de latir un cuerpo, muchos otros siguen latiendo y con
más fuerza. Proyecto Sur se considera parte esa epopeya y por eso se despide de
la presencia física de Hugo Chávez como luchando por hacer de mañana un mejor
día para los argentinos.
Hugo Rivas - Presidente Proyecto Sur Paraná
