Los espacios públicos no se negocian


En las últimas semanas se ha profundizado un debate que venimos dando desde Proyecto Sur hace varios años. A partir del intento de privatización del Centro Experimental Gloria Montoya, por parte del municipio paranaense, diversos sectores han comenzado a discutir seriamente cual es el rol de los espacios públicos dentro de la sociedad actual. Creemos que los bienes públicos son innegociables y por ello proponemos una discusión seria de todos los actores sociales de la ciudad para definir cuál debe ser el rol del estado en el planeamiento estratégico de la misma.
Desde hace dos décadas la ciudad ha soportado la entrega de sus espacios y bienes públicos. Podemos citar entre otros, la venta de los terrenos del Parque Nuevo donde se edificó el Hipermercado Wal-Mart, el antiguo Mercado Central otorgado en concesión por 30 años con cánones irrisorios a un grupo inversor para edificar el Shopping La Paz, la entrega de los galpones del Puerto Nuevo y la Toma Vieja a grupos privados locales para explotar locales bailables, el remate del balneario Los Arenales para realizar un barrio privado y en general toda la costa del Rio Paraná a manos privadas.
A ello se suma la desidia en la conservación de los espacios que aún son públicos. Muestra de ello constituyen el Anfiteatro Héctor Santangelo y el Centro Experimental Gloria Montoya, el Parque Nuevo de la ciudad, el islote Municipal. Asimismo, otros espacios naturales fueron simplemente librados a su destrucción, tal los arroyos internos de la ciudad, muestra rotunda del paso de gestiones despreocupadas por la salud de los Paranaenses.
Paraná permitió durante años el saqueo y abandono de sus bienes sin oponer la resistencia suficiente para evitarlo. Hoy la ciudad ha comenzado a despertarse del sueño profundo al que estuvo sometida y muchos paranaenses intervienen en un hecho que ha interpelado a diversos sectores de la ciudad. Estamos por fin debatiendo qué ciudad queremos. 
En diversas declaraciones públicas, los funcionarios municipales han dejado claro que creen que la solución a los problemas de infraestructura y falta de mantenimiento de la ciudad solo serán realizables con inversión privada. Lo que no se dice, es que no existe empresario que invierta para perder, por lo que cabe inferir en dicha propuesta que quienes realizarían dicha inversión buscarán recuperarla a través de las prestaciones de dichos espacios, privatizando de esa manera todo lo que se someta a dicha lógica.
Por otro lado, se plantea un discurso aún más discutible, como es la falta de recursos para solventar las inversiones necesarias en infraestructura de la cultura. Basta con regresar al año 2012, para recordar que Blanca Osuna aumentó por decreto los sueldos de los funcionarios municipales en un 104%. Por ello es que preguntamos a quienes aducen falta de recursos, porqué existen recursos para aumentarse sus propios sueldos, pero no para recuperar espacios públicos.
Desde este espacio reafirmamos en esta instancia nuestro compromiso con lo público. Creemos que la gestión exitosa de lo público radica en la honestidad de quienes gobiernan, por lo que reclamamos y proponemos ETICA EN LA GESTION PUBLICA. Los espacios públicos constituyen bienes destinados a satisfacer necesidades sociales y ambientales, por lo que su carácter público es innegociable. SOBERANIA ES DECIDIR. DEFENDAMOS NUESTROS BIENES COMUNES.

Patricio Rubinic