El sistema alimentario del Agronegocio ha fracasado

Con la llegada de la llamada “Revolución Verde” (1960) (en un contexto mundial donde unas 80 millones de personas padecían hambre) crecieron los rendimientos, las superficies cultivadas y se multiplicó por cuatro la producción de alimentos. Sin embargo, a poco mas de 50 años, según estimó Vía Campesina existen unas 925 millones de personas hambrientas en el mundo.

Con la llegada de la llamada “Revolución Verde” (1960) (en un contexto mundial donde unas 80 millones de personas padecían hambre) crecieron los rendimientos, las superficies cultivadas y se multiplicó por cuatro la producción de alimentos. Sin embargo, a poco mas de 50 años, según estimó Vía Campesina existen unas 925 millones de personas hambrientas en el mundo.


Con la llegada de la llamada “Revolución Verde” (1960) (en un contexto mundial donde unas 80 millones de personas padecían hambre) crecieron los rendimientos, las superficies cultivadas y se multiplicó por cuatro la producción de alimentos. Sin embargo, a poco mas de 50 años, según estimó Vía Campesina existen unas 925 millones de personas hambrientas en el mundo.
En América Latina y el Caribe hay unas 53 millones de personas hambrientas (de las cuales 9 millones corresponden sólo a niños y niñas menores de 5 años con padecimiento de desnutrición crónica infantil) a pesar de que “la Región produce alimentos suficientes para alimentar a toda su población y que por tanto el hambre y la desnutrición no se deben a una falta de disponibilidad sino a una inequidad en el acceso a ellos” (1). En este sentido es que afirmamos que “El Hambre es un Crimen”. Son también parte de este sistema las transnacionales productoras y comercializadoras de alimentos homogeneizados y sobreprocesados y dietas no saludables debido a su alto contenido de grasas, azúcares, féculas y residuos químicos y cancerígenos, y con escasas cantidades de fibras, proteínas, vitaminas, frutas y vegetales se desplazan, dentro de la economía global, de las áreas de pobreza y hambre a las áreas de dinero y abundancia. Además, cada vez es mayor la cantidad de personas afectadas por las enfermedades como malnutrición, obesidad, diabetes, enfermedades de corazón, cáncer y fiebre porcina. Por todo ello es que consideramos que el sistema alimentario del Agronegocio jamás alimentará adecuadamente al mundo.
La Argentina no escapa a este modelo de saqueo y contaminación, y es uno de los países más afectados. Varios son los aspectos que describen esta situación. Por un lado, muchas provincias “importan” la mayor parte de los alimentos básicos necesarios desde lugares muy distantes acrecentando sus precios. Las dos terceras partes de las familias productoras tienen serias dificultades para alimentarse dignamente. En ciudades y áreas rurales, diversos sectores de la población no tienen acceso a los alimentos, o lo hacen gracias a programas públicos (2). Además, se explota al máximo a los trabajadores y trabajadoras, tanto en el campo como en la ciudad, precarizando e incumpliendo las legislaciones laborales, aumentando el trabajo temporal y generando migración interna e inmigración en búsqueda de trabajo. Esto genera una creciente desterritorialización, fomentando el avance acelerado del acaparamiento de la tierra promovido solapadamente por la definición de “Bosques” propuesta por la FAO (3). De esta manera, se establecen grandes extensiones de monocultivos de árboles, incrementando aún más la expulsión de comunidades campesinas e indígenas que resisten la ocupación de sus territorios frente a un modelo que promueve el “colonialismo interno” y favorece la sobreexplotación de nuestros recursos naturales, cuyo destino es la exportación de productos primarios (4).
El acceso a la tenencia de la tierra es un problema fundamental. Según el Censo Nacional Agropecuario del 2002, el 66% las explotaciones agropecuarias (unas 220.000) son productores familiares que ocupan solamente el 13% de las tierras cultivadas. Mientras que solamente el 2% concentra el 50% de las mismas (unas 6.000). Si hablamos de la Region Pampeana, alli aproximadamente el 70% de la tierra cultivada no es explotada por sus dueños. Los 6 primeros “pooles” de siembra (Cresud, Grobocopatel, Adecoagro, Tejar, MSU y Cazenave) trabajan un 30% mas de tierra que mas de 100.000 pequeños productores del resto del pais y mas del 50% del empleo agropecuario viene de la agricultura familiar (5).
Por otro lado, no podemos dejar de mencionar los megaproyectos hidroeléctricos y los grandes emprendimientos turísticos que se apropian de espacios comunes, prometiendo falsas soluciones al cambio climático, como sucede con los proyectos REDD (6) cuyo objetivo subyacente es avanzar aún más sobre los territorios, mercantilizando y privatizando la naturaleza y la vida.
Por todo esto, nos oponemos a la llamada “Economía Verde” como salida a la crisis climática y alimentaria sustentada en la exportación de productos primarios, altamente dependiente y liderada por las transnacionales, que coloca a los alimentos en meras mercancías de cambio que viajan alrededor del mundo para obtener el precio más alto y la mayor tasa de ganancia del capital transnacional. El desarrollo e imposición de organismos genéticamente modificados (OGM), acompañados de un paquete tecnológico basado en agrotóxicos, vuelven cada vez más precaria y dependiente la vida de los Pueblos Latinoamericanos. De ninguna manera apoyaremos cualquier proceso de apropiación de las semillas que son producto de centenares de años de mejoramiento, conservación y de transferencia de generación en generación al igual que otros saberes a lo largo de la historia de la humanidad.
La consecuencia de todo lo descripto es la violación del derecho a la vida digna de las personas, los pueblos y de la Madre Tierra, invisibilizando el rol determinante de la mujer en la producción de alimentos y en la construcción de la Soberanía Alimentaria, que allá por 2002 Vía Campesina redefiniría como “el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas sustentables de producción, transformación, comercialización, distribución y consumo de alimentos, garantizando el derecho a la alimentación de toda la población” (7).
Son también responsables directos de este modelo los medios masivos de comunicación y multimedia que manipulan, ocultan o tergiversan la información, promoviendo este tipo de desarrollo.
Por lo tanto, la disyuntiva actual es si continuamos promoviendo un modelo basado en los Agronegocios, los agrocombustibles y en la pesca de gran escala, orientados todos a la exportación y para el lucro de unas pocas trasnacionales, o bien impulsamos la Agroecología (expresión cultural, política, económica, social, ambiental y técnico-productiva de la agricultura campesina, familiar e indígena) y la pesca artesanal, basados en la diversidad de sistemas productivos, relaciones de género justas y en la enorme riqueza de conocimientos y prácticas ancestrales acumuladas por generaciones, que garantizan la producción de alimentos y el bienestar de los Pueblos y la biodiversidad biológica, genética y cultural.
Finalmente, consideramos fundamental la reorientación de la formación actual promovida por nuestras casas de estudio, entre ellas la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, direccionando la investigación y extensión agraria hacia el apoyo a las innovaciones agroecológicas, utilizadas por las organizaciones campesinas y de agricultura familiar, como base para avanzar hacia una transición social a la Agroecología.
También es necesario promover la comercialización directa entre productores y consumidores de los productos ecológicos a través de los mercados campesinos, uniendo cooperativas urbanas y rurales. Para ello será necesario recuperar las redes ferroviarias que fueron devastadas estrangulando la sangre de nuestros pueblos.
Por todas estas razones creemos que es fundamental que avancemos hacia nuestra SOBERANIA ALIMENTARIA.


FUENTES:
(1) Observatorio del Derecho a la Alimentación en América Latina y el Caribe, el 17 y 18 de febrero de 2011 en la ciudad de Bogotá, Colombia.
(2) El PAN –Programa Alimentario Nacional- de Alfonsín en 1984, el Plan Nacional de Seguridad Alimentaria, 2003 y la Asignación Universal por Hijo desde el 2009.
(3) http://www.fao.org/docrep/005/Y2328S/y2328s03.htm
(4) Minerales, madera, alimentos, agrocombustibles.
(5) Seguridad y Soberania Alimentaria. Soberania Alimentaria y producción de alimentos en Argentina. Ing.Agr. Carlos Carballo.
(6) http://www.abyayalacolectivo.com/web/compartir/noticia/crisis-clim-tica-y-destrucci-n-programada-de-bosques—silvia-ribeiro-etc
(7) http://viacampesina.org/sp/

Por: Sebastian Berelejis