Cuando la gestión política hace agua en la escuela - por AGMER Parana



De un tiempo a esta parte, el gobierno nacional y el provincial han anunciado un plan de obras extraordinario y, efectivamente, hay obras en ejecución. ¿Pero qué pasa cada vez que relevamos las escuelas?
Las escuelas demuestran un déficit de infraestructura que sorprende y desmiente los anuncios. Al iniciar el ciclo lectivo, de cuarenta escuelas relevadas por AGMER Paraná, el 80% manifestaba algún déficit edilicio, ya sea por falta  de aulas o por deficiencias constructivas, o directamente por falta de edificio escolar.
Un nuevo relevamiento del 3 de octubre de este año realizado por esta Seccional, confirma  la decadencia en vez de manifestar  su superación.  Se suma que las obras en ejecución se lentifican, habida cuenta de las demoras en los pagos de certificaciones, demoras en las licitaciones y caída de licitaciones.
Del relevamiento de octubre, se constata que de 80 escuelas , 10 no cuentan con edificios propios; 37 de ellas poseen déficit de aulas; 12 con problemas de techos; 26 denuncias de deficiencias en mantenimiento; 23 manifiestan falta o deficiencias en los baños;  3 de ellas demandan  suministro de agua y red cloacal; 5 hacen visible el problema de la calefacción y ventilación en sus escuelas, cuando ello, que por el gobierno no está ni siquiera considerado y en otros lugares del país es motivo de toma de escuelas.
Parece frío, parece incongruente con los números oficiales. Pero es un relevamiento a groso modo, sin mencionar los detalles que se pretenden cumplir con el manual de Mantenimiento Escolar de Consejo General de Educación. No se puede hablar de mantener la higiene, en lugares sin cerámicas en  baños y cocinas.
Hay casos puntuales, que no deberían ocultarse detrás de las estadísticas, de lugares y espacios habitados por alumnos y personal en nuestras escuelas.
La situación de la escuela 188 Bazán y Bustos,  con trámites iniciados en marzo de 2011, que debía contar con una licitación en julio del 2012, aún está en espera de que se apruebe la partida presupuestaria. Ahora, con la excusa de que se debe aprobar la nueva Cooperadora, se les da largas al asunto. Por ello se inundan sus aulas y peligran las instalaciones eléctricas, debiendo alumnos y docentes abandonar el edificio ante cada tempestad en puntas de pies. Ante una demanda de 800 mil pesos para la obra, en estos días se le asignarían 3 mil para paliativos. Es de esperarse que sólo una larga temporada de sequía resolverá  el problema, porque los funcionarios, se tomaron dos años para responder y la respuesta dejó mucho que desear.
La escuela de Jornada completa, Obispo Gelabert y Crespo, en su edificio en general y su cocina y depósito de mercaderías, vivió en carne propia lo que es la burocracia y la desidia, en lo que va del año: el personal de cocina, por largo tiempo, desempeñó tareas en un ambiente cerrado a riesgo de estallar con el cilindro de gas a su lado; ahora sin los revestimientos de cocina ni donde guardar los alimentos y utensilios en forma higiénica, a temperatura y secos.
La escuela Técnica Nº 4, con un proyecto de mejoras iniciado en 2010, con responsabilidad de la Junta Ejecutora Provincial y con fondos nacionales, para su ampliación, es otro ejemplo de la desidia gubernamental. La  escuela Secundaria Evita (San Benito) funciona en un polideportivo hace años y sólo con la salida de los padres y docentes a los medios logró una entrega parcial de su edificio, que debió ser inaugurado hace tiempo, cuya obra con fondos federales se demoró 2 años por fuera de los plazos. La escuela Zuloaga, en su traslado a una dependencia provisoria, por días de lluvias afrontó numerosas faltas de días de clase. La escuela Secundaria Tabaré, monumento a la desidia, aún sus baños químicos sólo son previstos luego de acciones de su comunidad y su edificio. La Delfina, caída en la desgracia por desaprensión de violentos y de políticos que no entienden que la vulnerabilidad tiene rostros concretos. Nuestra Sra. de Guadalupe lleva años funcionando en forma inhumana, sin baños y ahora con una obra que se toma su tiempo, debió haberse inaugurado en mayo de este año y aún no se finaliza.
Casos emblemáticos, como la escuela Secundaria  Esparza, la Zulema Embón, Enrique Berduc, que viven a préstamo en dependencias que los desarraigan de su comunidad, les hacen perder matricula, generando falta de identidad institucional. Lo que es peor, ni siquiera se vislumbra una solución para ellos.
Esto es  la infraestructura en sus aspectos generales. Pero si se señalan las deficiencias de las instalaciones  en su funcionamiento, baños, instalación eléctrica, aberturas, seguridad,  suministro de agua y cloaca, etc., aterra saber que nuestros niños y trabajadores pasan largas horas en escuelas que, en vez de  elevar la condición humana en su aprecio, los someten a no contar con lo elemental: puertas en los baños, o baños separados para varones y  mujeres docentes.Ello nos obliga a repensar la trama publicitaria de “todos los días una obra más”, y a poner en el tapete la cuestión presupuestaria que ahora se debate. Menos derroche; más educación, más salud.

Por AGMER Parana